12/09/2017

La Entrada de las Tropas Portuguesas (Isidoro de María)



Era el 20 de enero del año 1817, cuando efectuaron las tropas portuguesas su entrada a la Plaza de Montevideo, evacuada por los orientales con el delegado Barreiro.
A su frente venía el general Lecor, Barón de la Laguna, bizarro militar, conducido bajo palio.

Una comision del Cabildo había ido a recibirlo en las afueras del Portón de San Pedro, presentándole las llaves de la ciudad en una gran bandeja de plata. En la portada de la ciudad le esperaba el clero con el palio, para conducirlo bajo de él, como era costumbre. El repique de las campanas de los templos anunciaron la entrada, que se efectuó por el referido Portón, doblando por la calle de San Fernando hasta salir a la Plaza.

Delante de Lecor venia bajo el palio el Mayor de Plaza, trayendo en sus manos la bandeja con las llaves de la ciudad. En pos del Barón de la Laguna, venían las corporaciones.

Seguíanle las tropas, de bizarro aspecto y bien uniformadas. Usaban grandes y pesados morriones. Los regimientos 1º y 2° de caballería traían pantalón azul, y casaca con vueltas amarillas el uno, y azul celeste el otro, trayendo pendiente del lado izquierdo una gran cartera de cuero negro. La montura era de silla; el armamenro: tercerola y sable corvo grande. Los jefes y oficiales usaban pistoleras en la silla. Los caballos todos eran rabones y reyunos. El correaje de los cuerpos de infantería, blanco, cruzado en ambos lados, y fusiles de chispa.

En el 2º regimiento de caballería venía de cadete el entonces joven Augusto Posolo [José Augusto Possolo (1802-1882)], de unos 14 años de edad, que después llegó a ser general de la república. Su cuerpo se detuvo en la marcha en la esquina de la Plaza, donde desviándose pidió un poco de agua a una criada, para aplacar la sed que traía. Episodio que presenciado por un niño criollo, entonces, se lo recordaba después de muchos años, a lo que contestaba que era exacto.

Las tropas de las tres armas formaron en el costado norte de la Plaza, y como era un día muy caluroso, se les hizo llevar barriles de agua de los aljibes inmediatos para que calmasen la sed que traían de la marcha, mientras duró la formación.

Entretanto, se celebraba un Te-Deum en la iglesia Matriz a que había asistido el general Lecor con todas las corporaciones, después del cual, se dirigió al Cabildo, desfilando las tropas por el frente, haciendo los honores de estilo al Jefe y retirándose a los cuarteles que se les designaron, enarbolando la bandera de las quinas de Portugal en la Ciudadela.

El general Lecor, con su Estado Mayor pasó al Fuerte a recibir los cumplimientos de estilo, y se acabó la función quedando el poder de Portugal en casa a título de Pacificador; y los patacones, las patacas, los vintenes y los reis, empezaron a ser la moneda circulante, de que aún tenemos los vintenes, aunque de cuño nacional, para memoria.

Fonte
Isidoro de Maria, Montevideo Antiguo – Tradiciones y Recuerdos, Volume I, Montevideu, 1957. pp- 124-125

Na internet: https://archive.org/details/deMariaI_MontevideoAntiguo_v1

Notas e comentários
- Carlos Frederico Lecor não era ainda barão da Laguna em 1817, título a que foi alçado apenas em 1819;
- A cavalaria da Divisão não estava ainda organizada em regimentos, mas em dois corpos de 6 companhias cada (ou 3 esquadrões). Só vão ser organizados em regimentos posteriormente.

* * *

Sobre o Autor: Isidoro de María

"Nació en Montevideo, el 2 de enero de 1815 hijo de Juan Maria De María, de origen italiano y de doña María Luisa Gómez, argentina. Sus estudios primeros los realizó en la Escuela Lancasteriaria, donde se destacó por su aprovechamiento y contracción al trabajo. Su cultura general la adquirió por sí mismo procurándose todos los elementos de información que el medio le podía ofrecer. En el año 1829 se inició como tipógrafo en la “Imprenta del Estado”. Este oficio lo vinculó a los hombres de letras de su época y sobre todo a las redacciones de los diarios. Muy joven era ya periodista. Por sus ideas políticas estuvo vinculado al general Rivera y por consiguiente fue uno de los principales redactores de “El Constitucional” (1838-1846). En esa misma época dirigió “El Censor” (1839), periódico político.
En 1849 el general Urquiza compró en Montevideo dos imprentas para Entre Ríos; la destinada a Gualeguaychú fue confiada a De María. El 5 de mayo de ese año aparecía “El Progreso de Entre Ríos” del cual fue fundador y director De María. En 1851 cambió su nombre por “El Federal entrerriano” y dejó de aparecer al año siguiente. En 1852 fue nombrado vicecónsul del Uruguay en Gualeguaychú y poco después cónsul en Entre Ríos.

De regreso al país todas sus actividades fueron encauzadas a las tareas pedagógicas, periodísticas y a la investigación histórica. En 1860 formó parte de la Comisión de Instrucción Primaria del departamento de Montevideo. En 1868 ingresó a la Cámara de Representantes. Llegó a ocupar en un período la vicepresidencia de este cuerpo. Fue autor de un proyecto sobre enseñanza obligatoria y gratuita y de los Cursos nocturnos para adultos. Durante seis años fue Inspector de las Escuelas de Montevideo. Desde su juventud se dedicó De María a los estudios históricos nacionales. En 1860 publicó la primera biografía de Artigas; en 1864 inició la publicación de su Compendio de la historia y desde entonces hasta su muerte, en las alternativas que le imponían otras obligaciones, publicó numerosas obras, de las cuales las más importantes son: Compendio de la historia de la República Oriental del Uruguay, (Montevideo, 1864-1902); Rasgos biográficos de hombres notables, (Montevideo, 1879-1886); Anales de la Defensa de Montevideo, (Montevideo, 1883-1887); Montevideo antiguo, (Montevideo, 1887-1895); Páginas históricas de la República Oriental del Uruguay, (Montevideo, 1892), y un variado conjunto de obras de carácter didáctico. En 1890 fue nombrado director del Archivo General Administrativo. Falleció en Montevideo, el 16 de agosto de 1906."

Fonte: http://www.enlacesuruguayos.com/Isidoro_De_Maria.htm

Mais em 
http://letras-uruguay.espaciolatino.com/de_maria/bio.htm


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22/07/2017

Carta do Conde de Viana acerca dos eventos navais entre os dias 18 e 20 de Janeiro de 1817


Carta do Capitão de Mar e Guerra D. João Manuel de Meneses, 1.º conde de Viana, comandante da divisão naval de apoio à Divisão dos Voluntários Reais, a D. António Araújo de Azevedo, conde da Barca, Secretário de Estado dos Negócios do Reino, acerca dos eventos em torno da ocupação da praça de Montevidéu, entre 18 e 20 de Janeiro de 1817.

Illmo e Exmo Senhor

Tenho o gosto de anunciar a V. Excelência a entrega da Praça de Montevideu ao domínio de Sua Majestade no dia 20 deste mês, entrando o nosso Exercito na Cidade ao mesmo tempo q. entrava a Esquadra dentro do Porto, os habitantes da Cidade se acham no maior contentamento de se verem debaixo da Proteção de S. M., e livres da opressão em que há tanto tempo viviam; as Tropas inimigas evacuarão a Praça no dia 18, logo que a Esquadra fundeou em linha defronte da Cidade; no dia 19 me aproximei do Porto quanto pude com toda a Esquadra, ameaçando ataca-la, imediatamente se arvorou na Cidade a bandeira branca, dirigindo-se a meu bordo hum escaler, com uma deputação do Cabildo, trazendo-me uma carta do mesmo Cabildo, à qual respondi como V. Excelência verá pelas copias que remeto ao Sr. Marquês de Aguiar, tratando com a referida deputação o entrar com a Esquadra no dia seguinte, e tomar posse da Cidade debaixo do domínio de S. M., arvorando-se nos fortes a Bandeira Portuguesa, nesse mesmo dia fiz fundear dentro do Porto as Escunas Maria Teresa, e Tártara para evitar a saída de quatro embarcações, que se achavam carregadas de Pólvora, e apetrechos de guerra com destino ao Uruguai, no dia 20 pela manhã me fiz à vela com toda a Esquadra para dentro do Porto, tendo 200 homens da Brigada Real da Marinha, prontos a desembarcar para tomar posse da Cidade, ao momento em que vi aparecer à vista da Praça o nosso Exercito, por cuja rezão sustive o desembarque da tropa na Cidade, mandando tomar posse do Forte da Ilha das Ratas, e das quatro embarcações pertencentes ao inimigo, que se achavam carregadas com 450 barris de pólvora, e muitos apetrechos de guerra, os habitantes não podem estar mais satisfeitos, e o que desejam é serem para sempre, vassalos de Sua Majestade, à exceção de alguns europeus que muito lhe custou verem arvorar a Bandeira Portuguesa. 

De Buenos Aires tenho noticias até ao dia 18, e ao Sr. Marquês de Aguiar remeto todas as Gazetas, pelas quais V. Excelência verá a desordem em que se acha aquele Governo, tendo sido batidos os dois Exércitos de Mendonça, e do Peru, o General [Joaquín de la] Pezuela entrou em Salta no dia 4 deste mês; o Supremo Diretor de Buenos Aires pediu a sua demissão, e dizem que [Manuel] Belgrano vai ocupar aquele lugar, o Supremo Congresso retirou-se de Córdova para Buenos Aires, por se aproximar o Exercito Espanhol: em Buenos Aires reina a maior discórdia, entre o Povo e o Governo, de maneira que tudo está em uma completa desordem; são estas as novidades que tenho a anunciar a V.  Excelência.

1.º Conde de Viana, D. José Manuel de Meneses
Como o principal objeto da minha comissão era a tomada de Montevideu, e esta está concluída, desejarei muito assistir á Aclamação de Sua Majestade, uma vez que o meu serviço nesta comissão se acha acabado, restando somente a tomada da Colónia do Sacramento para onde conto partir em poucos dias, esperando ter a mesma fortuna de subjugar aquele Ponto ao domínio de Sua Majestade, da mesma maneira que todos os mais que se acham já gozando dessa fortuna, restando somente entrarem no Uruguai algumas embarcações pequenas para cooperarem com o nosso Exercito, quando marchar pela margem daquele Rio, e das 4 embarcações que tomámos ao Inimigo, estou armando uma para esse fim. Desejo muito que V. Excelência esteja inteiramente restabelecido, aproveitando esta ocasião de afirmar a V. Excelência a consideração em que tenho a honra de ser. 

Bordo da Corveta Calipso surta em Montevideu, 26 de Janeiro de 1817 
De V. Excelência Amigo muito Obrigado
Conde de Viana

[Ao] Illmo. E Exmo. Sr. Conde da Barca

Fonte
Arquivo Distrital de Braga, Fundo Família Araújo de Azevedo, PT/UM-ADB/FAM/FAA-AAA/G/004267 [imagens 2 a 4]

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Imagens
- Emeric Essex Vidal, "Monte Video from the Anchorage outside the Harbour.png" (Wikicommons)

12/05/2017

2.ª Brigada: Duarte Cardoso de Sá


O Capitão DUARTE CARDOSO DE SÁ nasce a 12 de maio de 1795, no distrito de Bragança, 2.º filho de José António de Sá e de D. Joaquina Felizarda Cardoso de Sá. 

Tinha acabado de frequentar a aula de Retórica e preparava-se para entrar no curso jurídico da Universidade de Coimbra, quando, em a 19 de Novembro de 1811, assenta praça aos 16 anos como alferes do Regimento de Infantaria n.º 12 (Chaves). O brigadeiro Pizarro era então tenente coronel desse regimento. Dois anos depois, a 11 de agosto de 1813, é graduado em tenente (com antiguidade desde 28 de Julho), por distinção na batalha de Vitória. Torna-se tenente efetivo a 9 de novembro desse mesmo ano. 

Passa, com 21 anos, à Divisão de Voluntários Reais do Príncipe, como capitão comandante da 7.ª companhia do 4.º Batalhão de Caçadores que se torna, já no Rio de Janeiro a 1.ª companhia de Granadeiros do 2.º Regimento de Infantaria. É o autor do Hymno que o seu batalhão cantou a bordo da nau Vasco da Gama, no dia 31 de Março de 1816, na occasião em que El-Rei lhes fez a honra de passar junto da mesma nau.

De acordo com o memorialista e tenente João da Cunha Lobo Barreto, a sua alcunha era Sá Doido.


* * *

Hymno que o quarto Batalhão dos Voluntários Reaes do Príncipe cantou a bordo da Nao Vasco da Gama, no dia 31 de Março de 1816, na occasião em que El Rei N. S. Ihes fez a honra, na sua chegada, de passar junto da mesma Nao.

Dá-se por A. d'este Hymno Duarte Cardoso de Sá, Capitão da 7.ª Companhia do mesmo Batalhão.


HYMNО QUE О QUARTO BATALHÃO DOS VOLUNTARIOS REAES DO PRINCIPE CANTOU A BORDO DA NAO VASCO DA GAMA, NO DIA 31 DE MARCO DE 1816.

Na ocasião em que ELREI Nosso Senhor lhes fez a honra na sua chegada de passar junto da mesma Nao.

I
Eis os Leaes Portugueses,
Ó Principe invicto, e justo,
Que do Vosso Throno Augusto
Fiéis Defensores são.

Os Vossos Soldados,
Excelso João ,
Unidos a Vós,
Por Vós morrerão.

II.
Ó Grão Monarca, recebe
Soldados , que nao fugirão,
Saudosos fiéis suspirão
Por beijar a Regia Мãо.

Os Vossos Soldados,
Excelso João , &c

III.
A Patria deixão contentes ,
Por que em Vós a Patria tem ,
Voluntarios todos vem ,
Por que Vossos filhos são.

Os Vossos Soldados,
Excelso João , &c

IV
Há muito que ambicionavão
Ver а Vossa Face Augusta,
A guerra não os assusta,
Quando defender-vos vão.

Os Vossos Soldados,
Excelso João , &c

V.
Sangue que já derramárão,
Vos Offerecem em toda a parte;
Inda nos campos de Marte
Treme o galo em confuzão

Os Vossos Soldados,
Excelso João , &c

IV
Há muito que ambicionavão
Ver а Vossa Face Augusta,
A guerra nao os assusta,
Quando defender-vos vão.

Os Vossos Soldados,
Excelso João , &c

VI.
Suas Espadas famosas
Por Vós fiéis empunhárão
Sempre illeso conservárão
Firmes Vosso Pavilhão.

Os Vossos Soldados,
Excelso João , &c

IV
Há muito que ambicionavão
Ver а Vossa Face Augusta,
A guerra nao os assusta,
Quando defender-vos vão.

Os Vossos Soldados,
Excelso João , &c

VII.
Longe de Vós não perderão
O Valor de Pais herdado
Felizes a Vosso lado,
Seu dever melhor farão

Os Vossos Soldados,
Excelso João , &c

VIII.
Seus corações são fiéis,
Sua alma o PRINCIPE adora,
Dão exemplos cada hora
De respeito, e submissão

Os Vossos Soldados,
Excelso João , &c

IX.
Se Luzos vencérão sempre,
Seus Feitos a Fama exalta,
Não podem commetter falta
Nesta ou noutra região.

Os Vossos Soldados,
Excelso João , &c

X.
Com Lecor seu Chefe amado,
General valente, e forte,
Desprezando o fogo, a morte,
Novo mundo espantarão.

Os Vossos Soldados,
Excelso João , &c

XI.
Os Prazeres, sangue, e vida
Contentes sacrificamos,
Lêdos a Vós offertamos
Com a Espada o Coração

Os Vossos Soldados,
Excelso João ,
Unidos a Vós,


Por Vós morrerão.

02/05/2017

Uma caracterização das tropas orientais e sua forma de conduzir a guerra


Serve o presente como tentativa a contributo para compreender a forma uruguaia de fazer a guerra em 1816 e 1817. As forças de José Artigas variavam entre um núcleo forte de tropas veteranas e uma vasta panóplia de forças milicianas formadas quase todas para a campanha de 1816 de todas as áreas da Banda Oriental, Corrientes, Missiones e Entre Rios. Todas as raças foram empregadas para a defesa do território face à invasão portuguesa. Espanhóis, crioulos, negros, índios.

Antes de entramos no assunto, em que me estendo longamente no que espero ser de uso, é necessário perceber que Artigas e as forças federais vinham já de operações  bem sucedidas (contra Buenos Aires) em 1814 e 1815, e tinham assim a vantagem da experiência – sabiam já o que resultava com o que tinham disponível. A vitória na batalha de Guayabos, a 10 de janeiro de 1815, fortaleceu Artigas, permitindo-lhe tomar conta da Banda Oriental. Na verdade, de uma forma ou de outra, Artigas comandou tropas desde o início da revolução platense.
Apesar disso, desde o primeiro trimestre de 1815 que a Banda Oriental estava em paz, quando se obteve um acordo de paz com Buenos Aires, com a entrega de Montevideu aos orientais federalistas.


Imagem em cima

Representación pictórica de la Batalla de Paso Cuello, ocurrida el 19 de marzo de 1817 en el actual territorio de Uruguay. (Angel Saibene, fonte: Wikicommons)

A Importância da Campanha

Em termos estratégicos, é necessário também perceber que Artigas considerava que uma guerra seria ganha na campanha e não na cidade. Nada exemplifica melhor esta visão estratégica que o facto de Artigas ter criado a povoação (ou acampamento) de Purificación, na foz do arroyo Hervidero com o Uruguai, próximo de Paysandú, a partir do nada, apenas tendo em conta a centralidade, tanto acessando a fronteira, a norte, como Montevidéu, a sul, mantendo o Uruguai nas costas para uma eventual retirada para Corrientes.
Fernando Otorgués
Quando os federais entraram em Montevidéu, em fevereiro de 1815, Fernando Otorgués (então, governador) propôs a destruição de algumas das muralhas da praça, pois era impossível guarnecê-las todas. Artigas concordou, mas acabou por anular essa ordem logo de seguida. Algo parecido vai acontecer em janeiro do ano seguinte, à aproximação dos portugueses, em que Artigas mantém uma ordem de destruição das muralhas antes de uma evacuação. Nessa altura, fazer uma guerra de recursos com ações rápidas sobre o inimigo era a realidade do plano artiguista, frustrada que havia sido uma entrada pelo Rio Grande e Missões.



Invasión Portuguesa

Em Junho de 1816, quando chegam a Montevidéu as notícias certas de que as 4000 tropas portuguesas partiam do Rio de Janeiro, o plano de Artigas começa a ganhar forma e ímpeto. As tréguas com Buenos Aires haviam proporcionado alguma estabilização na formação de novos oficiais, como é exemplo Ramon de Caceres e em geral permitiram uma melhor instrução, ainda que limitada à falta de armamento. 
De acordo com os cálculos de Vazquez, à altura da invasão portuguesa, dos cerca de 8000 efetivos de Artigas, apenas 1000 (12%) eram tropas de 1.ª linha, pagas. O restante eram milícias, em geral não muito bem treinadas, mas engajadas ideologicamente com os princípios patrióticos:

El resto, 3.000 milicianos, 2.000 misioneros y 2.000 correntinos, son gente que acompaña a Artigas desde hace tiempo y ha participado ya  en hechos de armas. (Vaszquez, 184)

De particular importância eram os efetivos do Regimento de Blandengues de Montevideo, cavalaria ligeira equivalente aos dragões portugueses, mas apenas um décimo do total, espalhados pelas várias divisões artiguistas.

Regimento de Balndengues da Fronteira de Montevidéu (Samson)



Diferenças entre Portugueses e Orientais

As tropas da capitania do Rio Grande não eram, ao início das operações, em setembro de 1816, muito diferentes em composição das orientais. Se tanto, a percentagem de tropas de 1.ª linha seria o mesmo décimo que as suas adversárias. 
A mais fundamental diferença estava no equipamento e no armamento. As forças do Rio Grande estavam equipadas com o mesmo tipo de equipamento que qualquer unidade de Portugal. Descobertas arqueológicas no campo de Catalán, feitas pela Campos de Honor, indicam-nos que os portugueses estavam armados com mosquetes, espingardas e carabinas recentes, assim como artilharia de campanha conforme os standards da guerra peninsular (óbus de 5,5 polegadas e peças de 6).
No lado oriental, o panorama era diferente. O armamento era mais antigo e das mais variadas proveniências, espanhol, claro, francês, britânico, português capturado (ou vendido). O tenente coronel Vazquez apresenta-nos bem o panorama quando refere que:

las armas son absolutamente deficientes: casi nada de Artillería y muy contadas armas de fuego; los permanentes y heróicos "palos con cuchillos enastados", las ya clásicas chuzas de desjarretar y algunos sables. (Vazquez)

Não era apenas essa vantagem tecnológica que os portugueses tinham. Ao contrário dos patriotas orientais, as forças portuguesas do Rio Grande eram a continuidade do complexo militar da ‘fronteira do vaivém’, unidades que haviam nascido na forja da própria província , como os Dragões do Rio Pardo, ou no âmbito da invasão espanhola do Rio Grande, nas décadas de 1760 e 1770, como a Legião de São Paulo ou a Legião de Cavalaria Ligeira. Estas unidades trabalhavam coordenadas sob o mesmo comando desde 1770, e operaram em vários momentos até chegarmos a 1816, segundo os regulamentos militares portugueses, apenas um pouco adaptados (por exemplo, uso de bola e laços, para sustento e combate, assim como faca na bota, “ao modo do paiz”). Mais do que uma doutrina absolutista face a uma republicana, era uma doutrina experimentada e coesa, a portuguesa, face a uma doutrina experimental, com algumas raízes, mas fundamentalmente um novo tipo de exército, a oriental.


Orientais

O movimento federalista, oponente ao centralismo portenho de Buenos Aires, tinha, no entanto, uma característica vital. A Banda Oriental era, entre as províncias do antigo vice reino do Rio de La Plata, a mais voluntariosa na defesa dos ideais federalistas e do poder de José Artigas, seu protector. O apoio vinha de todas as classes sociais criolas, nascidas na América, desde a campanha até às cidades: Montevidéu, Maldonado, Paisandú, Salto, etc.
Ao elemento republicano, inovador, adicionamos o elemento provincial, das formas de combater, com lanceiros, por exemplo, nas Missões, de ambos os lados, em direta influência da forma guarani de fazer a guerra. 
A diferença, no entanto, era que Montevidéu nunca foi uma estrutura provincial da importância, no Rio de la Plata, como do Rio Grande de S. Pedro no Brasil. Até relativamente há pouco tempo, décadas finais do século XVIII, Montevidéu era uma gobernancia subordinada a Buenos Aires, e o seu território não cobria metade do atual Uruguai, a antiga Banda Oriental.
Desde a guerra de reconquista do Rio Grande, na década de 1770, que a província tinha um comando próprio e que se assumia como a fronteira, o ponto mais a sul do Brasil e de contacto com o império espanhol.

José Artigas
Plan de Artigas

Em agosto de 1816, sabendo das pequenas invasões no Cerro Largo e em Santa Teresa, a leste, Artigas tinha por objetivo atacar, ao mesmo tempo, em Missões, com cerca de 2000 sob Andrés Artigas, apoiados por Sotelo, & o grosso das tropas sob o próprio Artigas, na área de Santana do Livramento/Rivera, a ameaçar uma invasão sobre o sertão gaúcho. 
A intenção de Artigas era focar toda a atenção dos portugueses sobre a fronteira e dessa forma ganhar tempo e alavanca para deter a invasão portuguesa pelo leste, a Divisão de Voluntários Reais de Lecor. A melhor defesa é o ataque, parece recomendar o adágio.

Na verdade, Artigas não obteve esse ataque simultâneo, e Andresito Artigas começou a invasão das Missões Orientais, montando sítio a S. Borja a 21 de setembro. A 22 desse mês, dá-se o combate de Santana, só de cavalaria, em que os portugueses abandonam o campo aos federais, mas não há um confronto geral senão em Carumbé, a 27 de Outubro, que os portugueses ganham. Neste teatro norte, só em janeiro aquecerão de novo.

Evolução na forma de fazer a Guerra

Há duas épocas no que diz respeito à forma de conduzir a guerra por parte dos orientais. 

I. A primeira, do início das operações, em setembro de 1816 até Catalán e a tomada de Montevidéu (respetivamente 4 e 20 de janeiro de 1817): consiste em batalhas campais, de tamanho variável, em que os orientais atacam com uso do ‘corralito’. O objetivo geral passava ainda, até Catalán, em entrar pelo Rio Grande e dessa forma ameaçar o flanco da Divisão dos Voluntários Reais e a cidade de Porto Alegre. Em ações pequenas, só com cavalaria, os orientais obtiveram alguns sucessos (Zapallar, Pablo Paéz, Castillos, Sauce), mas não nas ações maiores, em que os portugueses tinham mais infantaria e artilharia.

II. A segunda, a partir de fevereiro, recorrendo à guerra de recursos (negando os mantimentos e gado aos portugueses), com os orientais a optar por ações de tipo guerrilha, assediando as operações de forragem do inimigo e atacando a retaguarda portuguesa: consiste em assediar o inimigo em qualquer saída que faça da área em torno da praça de Montevidéu, e tentar ações mais vigorosas sobre unidades em forragem (Arroio do Pintado, 23/3) ou da retaguarda (Toledo, 5/5). Os orientais evitam oferecer batalha, mas evitam também baixas e obtêm apenas sucessos. Ainda que pequenos, estas pequenas vitórias vexam bastante o moral dos invasores, e marcam a presença dos federais na campanha uruguaia.


Batalha de Carumbé (Vazquez, 1952)

Corralito

Ao refletir sobre a batalha de Carumbé, a única comandada por Artigas, o tenente coronel Juan Antonio Vazquez sumariza a tática oriental única utilizada por Artigas, assim como em outras ações, pelos seus tenentes:

Una larga y débil linea de infantería, [...] de todas maneras, una línea discontínua y sin profundidad. En los extremos, formaciones de caballería.

De facto, a mesma tática que Ramón de Caceres chama de ‘corralito’, é utilizada em quase todas as grandes ações: no centro, a infantaria, cerca de dois terços do total, muito espaçada, quase como se fossem atiradores em linha de escaramuça; a cavalaria, nas alas, flanqueando e tentando envolver o inimigo. 

O general portenho, Carlos Alvear, numa relação de tropas dos patriotas do Rio da Plata, em Junho de 1815, refere bem o espírito oriental e a sua forma de combater:

Estas dos Provincias son las mas entusiastas por la guerra, y todos sus habitantes á excepcion de una pequeña parte se unirian inmediatam.te a las tropas de Artigas y engrosarian su num.° en caso de invasion. Estas tropas son valientes, y de una constancia admirable; no tienen disciplina de ninguna especie, ni conocen otra formacion q.° la de ponerse en ala: hacen la guerra por el estilo de los Cosacos; devastando todo el terreno, q.e deben ocupar sus enemigos, y cargandolos al descuido; pero nunca presentando batalla, a no ser en el caso de contemplarse muy superiores en num.°. (Carlos Alvear, Archivo Artigas)

Devido à pouca instrução e experiência de muito do exército, Artigas e os seus tenentes (Andresito, Berdún, Latorre) recorrem a uma tática simples e direta, mas que depende da execução rápida. Com a devida escala, o exército francês viveu o mesmo tipo de problemas nas guerras revolucionárias, adotando táticas de infantaria mais simples, adaptadas a um exército de cidadãos. 
A tática padrão oriental, o corralito, chamemos-lhe assim, requer a iniciativa sempre, mas encontrou em quase todas as maiores ações a oposição eficaz dos portugueses, não só pela manobra e contra ataque, mas pelo uso muito eficaz da artilharia e da infantaria.
Em todas as ações de 1816, o primeiro movimento foi sempre dos orientais, a tentar flanquear, normalmente respondido pelos portugueses com manobra e contra ataque, com a cavalaria portuguesa invariavelmente a ganhar o dia com um último esforço (exceto India Muerta).

Ao refletir sobre a forma de fazer a guerra nesta campanha, Francisco de Paula Leal, oficial de Dragões, exprime bem a importância e força do ataque oriental e na capacidade dos portugueses o contra atacarem efetivamente.
[...] as grandes manobras devem fazer-se conforme as circunstancias, ainda que com os inimigos actuaes nenhumas são precisas, e basta só ter constancia para lhes resistir ao seu primeiro impulso que he forte (pois tem algumas vezes chegado a numa bela  hora, como succedeo em Catalam, na acção a que assistio o Exm. Marquez de Alegrete; em Carumbé, na acção commandada pelo Brigadeiro Joaquim de Oliveira Alvares; nos Potreiros de Arapehy, acção commandada pelo célebre  Tenente Coronel José de Abreo, &c.), e resolução para cahir sobre elles, quasi desordenadamente, debandando muitas vezes, porêm sempre com alguma porção de gente reunida, para não acontecer morrerem tantos soldados, como até aqui tem succedido. 

Em India Muerta, o marechal de campo Pinto reage à tentativa de envelopamento por parte dos orientais, e só a linha de caçadores, deitados, no centro começa a inverter a sorte da batalha. A ala esquerda, onde está o major Manoel Marques de Sousa, preocupava-se em enviar 30 cavalos a apoiar MacGregor nas costas do arroio de Sarandi de la Paloma, lá atrás, quando percebe, de repente, a ala direita oriental a fazer contacto, nesse seu esforço de tentar rodear.





Ramón de Caceres descreve-nos a linha oriental em India Muerta. Ele próprio estava nela, na cavalaria da ala direita, na sua estreia de fogo como teniente segundo. De acordo com ele, toda a linha oriental tinha perto de 15 cuadras, cerca de 2 quilómetros de frente:

D. Frutos mandó desmontar la infanteria, y formada en ala, los cuatro cuerpos, marcharan de frente hasta la Cuspide de una cuchilla, muy inmediata al lugar en que estaban los Portugueses. La caballeria que marchaba a los flancos luego que hizo alto la infanteria, formaron martillo sobre la misma.La Infanteria como he dicho en ala con intervalos considerables de cuerpo a cuerpo, y tan rala de hombre á hombre, que parecian Cazadores en guerrilla, agarraban una extencion inmensa. La Caballeria en el mismo orden, se extendia como para formar corralito á los Portugueses, (!era la tactica de entonces!) mi Divicion agarraba mas de seis quadras de extencion [c. 780 metros] ; macxime desde que habiendonos tirado cañonasos los Portugueses, mi Comandante me mandó relaer la linea, corriendose así á la isquierda, para que no hiciesen operacion las balas del enemigo – (estas fueron sus palabras) de suerte que desde nuestra derecha no se veia el costado izquierdo que venia á quedar en un bajo. (Ramón de Cáceres)
Croquis da batalha de India Muerta, Ramon de Caceres.

O maior problema e o que mais infere nas derrotas orientais é claramente a sobre extensão da linha oriental, na ânsia de envolver o inimigo, permitindo assim respostas adequadas por parte dos portugueses que contra atacam nos sítios mais fracos. Novamente a grande vantagem portuguesa é o uso de artilharia no local mais vantajoso, normalmente no centro, com apoio de infantaria.

O ‘corralito’ era, no entanto, uma excelente tática para pequenas ações envolvendo só cavalaria, como o prova várias ações na zona leste do Uruguai: Castillos (5/9), Zapallar (16/10), Pablo Paéz (4/12), Sauce (8/12). No entanto, não funcionava bem contra o uso combinado da infantaria, artilharia e cavalaria pelos portugueses. Estas vitórias, por pequenas que fossem, eram a única fonte de sucesso que os orientais conseguiram obter e indiciavam já o tipo de guerra que iram favorecer depois de Catalán.



A Exceção de Catalán

A batalha de Catalán é a exceção ao que escrevo, não porque não tenha deixado de contar como derrota aos orientais e por sinal fulcral para terminar a campanha a norte por muitos meses, mas porque os orientais comandados por Latorre conseguem, pela primeira vez, usando o terreno, surpreender totalmente os portugueses. A sua linha e a sua tática são iguais às de sempre, infantaria ao centro e cavalaria nas alas, mas o arroio e as sangas, assim como o escuro da madrugada, permitiram um melhor efeito.
O resultado destes fatores fazem com que os orientais consigam chegar à linha portuguesa, além do arroio que as separava, para serem repelidos pela infantaria de São Paulo e pela ação dos obuses de 5,5 polegadas, que tiveram grande efeito.

O tenente coronel Inácio Vicente da Fonseca, da artilharia da Legião de S. Paulo, relembra o primeiro ataque oriental, em Catalán, pelas 4 e meia da madrugada:

principiamos logo a ouvir o grande alarido que costumam fazer estes barbaros, e a descobrir hum grande negrúme por todas a Coxilha que estáva pela nossa frente, flanco, esquerdó, é retaguarda, a nossa Tropa dispoz-se imediatámente p.'. entrar em Acção, e o Inimigo aproximava-se cada vez mais tocando a sua Muzica com grande dezafogo.” (Catalán, 0430H, TC Vicente da Fonseca)



Andrés Latorre
Latorre envia também toda cavalaria da ala esquerda (que Artigas indica ser toda composta de soldados de Corrientes) a carregar sobre o flanco direito português, a sul, e só a ação verdadeiramente extraordinária de dois esquadrões, de Dragões e de Entre Rios, vindo um da linha e outro da reserva, a alguma distância atrás da linha portuguesa, e homens como Sebastião Barreto Pinto e José de Abreu no comando, é que evitou um flanqueamento que poderia fazer perder todo o campo.
Uma tentativa de flanqueamento pela esquerda portuguesa foi tentanto a norte, mas, mais tímido, debateu-se a dois outros esquadrões de cavalaria que protegeram o passo em questão, próximo ao marquês de Alegrete, comandante português. 


André Guaçurari Artigas
A Pequena Guerra

Esta transição, ainda que forçada pelo êxito dos portugueses na costa atlântica, como na área do Quaraí, a norte, reflectiu fundamentalmente que apenas as ações de guerrilha tinham tido algum tipo de sucesso nos primeiros quatro meses. Isto é exemplificado perfeitamente nas operações de Otorgués, primeiro, e Rivera, depois, no assédio que fazem à Coluna do Centro, inclusive cortando as comunicações entre o seu comandante Bernardo da Silveira Pinto e o general Lecor, deixando Silveira num compasso de espera forçado, em que é atacado por Rivera.

Com as derrotas sucessivas em batalhas campais, apesar da iniciativa e moral, a doutrina oriental assume perfeitamente as ideias de Artigas de que a guerra só pode ser ganha na campanha, com o apoio das populações.
A divisão da direita, de Frutuoso Rivera, com o comando em Paso de la Arena, no arroyo Lucia Chico, próximo do que é hoje Florida, passou a conduzir uma guerra de recursos, retirando todo o gado para o norte do rio Negro e negando mantimentos aos portugueses, procedendo a um assédio constante com ataques à retaguarda de grande sucesso (Arroio Pintado, a 23 de março, ou Toledo, a 5 de maio). Lavalleja ganhou grande fama como comandante da vanguarda de Rivera, fazendo o que muitos qualificam como prodígios de valor e coragem perante os portugueses.



Bibliografia
CACERES, Ramon de, “Memória Postuma del Coronel Ramon de Caceres”, in: Revista Histórica, tomo XXIX, n.º 85-87, Montevideo, Museu Historico Nacional, Julho de 1959, pp. 377-566.
LASCANO, Diego M. & Buschiazzo, Marcelo Dias, Batalla de Catalán – El Aporte de la Arquelogía Militar, Colonia de Sacramento, Campos de Honor, 2016.
LEAL, Francisco de Paula, Divertimentos Militares, Rio de Janeiro, Imprensa Americana, 1837.
VAZQUEZ, Juan Antonio, Artigas Conductor Militar (Coleção General Artigas, n.º 12) Centro Militar, Montevidéu, 1953.